"Bioy acompañó a Borges hasta el último de sus días. En la página 1591 [Adolfo Bioy Casares, Borges, Edición al cuidado de Daniel Martino, Barcelona: Ediciones Destino ("Imago Mundi"), 2006] escribe lo ocurrido el lunes 12 de mayo de 1986: 'Hoy hablé con Borges, que está en Ginebra. A eso de las nueve, cuando íbamos a tomar el desayuno, llamó el teléfono. Silvina atendió. Pronto comprendí que hablaba con María Kodama (...) Me dio el teléfono y hablé con María (...) Me dijo que Borges no estaba muy bien, que oía mal y que le hablara en voz alta. Apareció la voz de Borges y le pregunté cómo estaba. 'Regular, nomás', respondió. 'Estoy deseando verte', le dije. Con una voz extraña, me contestó: 'No voy a volver nunca más'. La comunicación se cortó. Silvina me dijo: 'Estaba llorando'. Creo que sí. Creo que me llamó para despedirse' " (fonte).
Há 3 horas

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